jueves 13 agosto 2026 - 20:06
Eruditos y predicadores de Yemen condenan la profanación del Sagrado Corán y convocan a la Ummah a la movilización

Hawzah/ En la provincia de Al-Mahwit, Yemen, se llevó a cabo una amplia asamblea científica con la participación de eruditos, predicadores y educadores de la región, con el propósito de condenar y repudiar las reiteradas ofensas perpetradas por los estadounidenses contra el Sagrado Corán.

Según el grupo de traducción de la Agencia de Noticias Hawzah, durante el encuentro, Musa Sharaf al-Din, responsable de la unidad de eruditos de la provincia, subrayó la importancia del papel que desempeñan los ulemas y predicadores en la concientización de la sociedad sobre los peligros que acechan a los lugares sagrados islámicos.

Sharaf al-Din insistió en la necesidad de fortalecer el vínculo con el Sagrado Corán y la Sira (biografía) profética, así como de institucionalizar los valores de unidad y resistencia frente a los desafíos. Asimismo, señaló que la conmemoración del nacimiento del Profeta del Islam (la paz sea con él y su familia) representa una oportunidad invaluable para extraer lecciones de su vida, consolidar los valores de misericordia y solidaridad, y tomar conciencia de la responsabilidad que recae sobre la Ummah respecto a sus asuntos y santidades.

Por su parte, Abdul-Ghani al-Darb, responsable del departamento de orientación en la provincia, destacó la importancia de unificar los esfuerzos proselitistas para hacer frente a las ofensas contra las santidades y promover un discurso religioso que eleve la conciencia social y preserve la unidad de las filas.

Al-Darb indicó que el aniversario del nacimiento del Profeta es una ocasión propicia para fomentar el amor y el seguimiento de su ejemplo, recordando su postura firme en la defensa de la Verdad. Además, ratificó la continuidad de las actividades de sensibilización y orientación en toda la provincia.

En este sentido, los participantes en la asamblea científica enfatizaron que la profanación del Sagrado Corán constituye un ataque directo a las santidades de la comunidad islámica y una provocación a los sentimientos de los musulmanes; acciones que reflejan un objetivo deliberado contra la Ummah, lo cual exige una postura unificada por parte de todos los musulmanes.

Los asistentes condenaron enérgicamente las ofensas recurrentes, tales como la quema del Sagrado Corán y los intentos de las potencias arrogantes y el lobby sionista por vulnerar las santidades. Instaron a la Ummah a emprender acciones serias para contrarrestar estas provocaciones, reafirmando la importancia de aferrarse al Sagrado Corán y a la vía del Profeta (la paz sea con él y su familia).

Asimismo, expresaron su respaldo a las medidas tomadas por el líder de Ansarullah de Yemen, en aras de una respuesta recíproca y un incremento en el nivel de confrontación para proteger las santidades y los derechos legítimos de la Ummah.

Durante la asamblea, se hizo un llamado a la movilización general y a mantener un alto estado de alerta, fomentando la unidad de filas y la cooperación con los aparatos de seguridad. Se enfatizó la importancia de proteger el frente interno frente a los intentos de infiltración y sedición, así como la invitación a unirse a los cursos de capacitación y movilización para fortalecer la preparación y la responsabilidad nacional.

Al concluir, se emitió una declaración final que convoca a la unidad y a la conciencia, tomando como modelo la ética y el movimiento del Profeta. Los eruditos llamaron a los habitantes de Al-Mahwit y al pueblo yemení a participar activamente en el gran evento del 12 de Rabi al-Awwal, reafirmando los valores de fe y sabiduría.

En el texto, se condenaron las ofensas al Sagrado Corán perpetradas por el candidato estadounidense, «Jake Lang», exigiendo medidas serias para detener estas provocaciones que dañan las santidades. La declaración ratificó el apoyo a las decisiones de la dirección sabia, el Sayyed Badr al-Din Abdul-Malik al-Houthi, y del Consejo Político Supremo de Yemen, insistiendo en la legitimidad de la respuesta recíproca basada en las enseñanzas coránicas.

La declaración advirtió contra los métodos de los agresores en su guerra de corrupción y enfatizó la prohibición de colaborar con el enemigo, declarando: «La batalla actual es entre el Islam y la incredulidad». Finalmente, condenó las acciones del régimen saudí —incluyendo la entrega de la “Kiswa” (cobertura de la Kaaba) al sionista Epstein— y el desarrollo de centros de ocio y discotecas, calificándolo como una fuente de corrupción que sirve a los enemigos de la Ummah y contraviene el espíritu del Sagrado Corán. Se hizo un llamado al mundo islámico para condenar estas acciones y formar un comité de investigación sobre los ataques dirigidos contra las santidades y la identidad religiosa de la comunidad.

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